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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Hipersomnia o somnolencia diurna excesiva

Esta vez nos centraremos en los trastornos del sueño, un grupo de enfermedades realmente subestimadas que tienen implicaciones en la salud, seguridad y calidad de  vida del que lo padece. Con motivo de esta temática, te invitamos a que realices una valoración real de tu tiempo y calidad de sueño.Así,  en caso de que te resulten familiares algunos de los síntomas de los que hablaremos, que consultes a tu médico. 

Narcolepsia

La narcolepsia es un trastorno crónico del sueño que se caracteriza por una somnolencia diurna y ataques repentinos de sueño en momentos inapropiados, provocando graves alteraciones en la rutina de la persona que la padece. Según la Asociación Española del Sueño (ASENARCO), esta enfermedad tiene una prevalencia de entre 20-30 casos por cada 100.000 habitantes.

En ocasiones, la narcolepsia puede estar acompañada por una pérdida repentina del tono muscular y posterior caída al suelo, lo que se conoce como cataplejía y esta puede producirse por una emoción intensa. Durante este episodio la persona mantiene en todo momento la consciencia. La narcolepsia acompañada de cataplejía se conoce como narcolepsia de tipo 1, mientras que la narcolepsia que ocurre sin cataplejía se conoce como narcolepsia de tipo 2.

Por una parte, en cuanto a la somnolencia excesiva durante el día, los pacientes la describen como una sensación persistente de neblina mental, falta de energía, ánimo deprimido o cansancio extremo. Estos episodios de sueño pueden durar desde unos segundos a una hora o más en ocasiones raras.

Por otra parte, la cataplejía puede provocar varios cambios físicos, desde problemas en el habla hasta debilidad absoluta en la mayoría de los músculos, y puede durar unos cuantos minutos.

Insomnio

El insomnio es un trastorno del sueño consistente en la imposibilidad para iniciar o mantener el sueño, o de conseguir una calidad de sueño adecuada para restaurar el estado de vigilia normal. Para que este trastorno sea considerada como insomnio, la dificultad para iniciar o mantener el sueño debe durar al menos un mes y que se acompañe a su vez de una fatiga diurna, sensación de malestar personal significativo y deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad personal (OMS).

Apnea del sueño

La apnea del sueño consiste en una interrupción breve de la respiración durante el sueño. Esta puede ser de unos segundos a incluso minutos, y se dan de forma repetitiva durante la noche, produciendo un reflejo en busca de aire que hace que la persona se despierte pero no lo suficiente como para recordarlo al día siguiente. Este constante despertar produce que la persona que la sufre no descanse correctamente y se encuentre cansado durante el día.

Podemos clasificar la apnea del sueño en tres tipos:
  • Apnea obstructiva del sueño
Es el tipo de apnea más común y es debida a que hay una interrupción del paso del aire hacia los pulmones debido a un cierre de la vía aérea alta (formada desde la boca y los orificios nasales hasta la laringe).

Esta interrupción del aire puede ser debida a la relajación de los músculos del cuello, la forma del cuello o nariz, debido a la obesidad, la cual es la causa mayoritaria de sufrirla, los niveles bajos de hormona tiroidea, la producción excesiva de la hormona del crecimiento, en algunas ocasiones también puede estar causada por accidentes cerebrovasculares. Cabe destacar que en pacientes que padecen esta patología es recomendable el evitar el alcohol y los fármacos sedantes.

 También puede darse en niños, en los cuales las causas más comunes son las amígdalas o las vegetaciones de gran tamaño junto con algunas afecciones dentales. 
  • Apnea central del sueño
Esta apnea es menos común que la obstructiva y es debida a una alteración del tronco del encéfalo en donde este deja de enviar señales a los músculos de la respiración para que estos lleven a cabo su función, sin que exista una alteración del flujo del aire.
Esta alteración es causada por otras patologías que afectan al cerebro como pueden ser la insuficiencia cardíaca, tumores cerebrales, infecciones virales del cerebro o enfermedades respiratorias crónicas. Algunos opiáceos y otros fármacos también pueden causar este tipo de apnea. 

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