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martes, 16 de noviembre de 2021

Párkinson

En el día de hoy trataremos las enfermedades neuromusculares o motoras, una serie de patologías que designan alteraciones de la unidad motora primarias o secundarias, aisladas o asociadas. Son, en su mayoría, de naturaleza progresiva y origen genético,  y cuya característica principal es la pérdida de fuerza muscular. 


Corea de Huntington

La enfermedad de Huntington o corea de Huntington es una enfermedad hereditaria que empieza con sacudidas o espasmos esporádicos y que evoluciona a movimientos involuntarios más pronunciados junto con deterioro mental. 

Esta enfermedad es debido a un defecto del cromosoma 4 y se transmite de padres a hijos apareciendo los síntomas antes en cada generación que pasa. Aunque la gran mayoría de casos se dan en la edad adulta, sobre la tercera o cuarta década de vida, en ciertas ocasiones puede darse en niños o adolescentes. 

Los primeros síntomas que tienen lugar son unos comportamientos anormales que preceden a problemas del movimiento. Estos comportamientos incluyen alucinaciones, impaciencia, irritabilidad, paranoia y psicosis.

Los trastornos del movimiento pueden incluir tanto problemas de los movimientos involuntarios, que empiezan como tics hasta ser movimientos más marcados como espasmos, como deterioro de aquellos que son voluntarios como puede ser la dificultad para hablar. 
Aunque los trastornos del movimiento son una clave de esta enfermedad, esta también cursa con trastornos cognitivos, como es el enlentecimiento del pensamiento y la capacidad de comprensión, la planificación, el juicio y la memoria.
En las fases avanzadas de la enfermedad los afectados suelen estar encamados y con una demencia grave, por lo que necesitan atención continua para sus cuidados. La muerte en estos casos suele suceder entre los 13 y 15 años después del inicio de los síntomas.

lunes, 1 de noviembre de 2021

El Alzheimer

Para finalizar este trabajo, hemos escogido el Alzheimer porque es una enfermedad con la que casi todo el mundo está familiarizado, bien porque forma parte del día a día en su entorno o bien porque seguro ha oído hablar sobre ella. Esto es debido a que es la demencia más frecuente de la población anciana, representando un 60% de las demencias, pues 22 millones de personas en el mundo la sufren.

Es un trastorno neurológico progresivo e irreversible que hace que el cerebro se encoja, esto se debe a que se produce una atrofia como consecuencia de la muerte de las neuronas cerebrales. El daño inicialmente se produce en el hipocampo y la corteza entorrinal, partes del cerebro esenciales para formar recuerdos. A medida que se van muriendo más neuronas, otras partes del cerebro se ven afectadas y comienzan a encogerse. En la etapa final de la enfermedad, el daño es extenso y el tejido cerebral se ha reducido significativamente. Es la causa más común de demencia, un deterioro continuo del pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales que afecta a la capacidad de una persona para vivir de forma independiente y adaptarse a la vida cotidiana.

Sintomatología de la enfermedad del Alzheimer

Como ya tendrás escuchado, la pérdida de memoria es el síntoma clave en esta enfermedad. Es por ello que todos los signos y síntomas que identifiquemos van a estar vinculadas a este deterioro cognitivo. Sabemos que cualquier persona sana puede tener olvidos espontáneos y ello no ser patológico, sin embargo, nosotras hacemos referencia a las conductas y acciones asociadas a la pérdida de memoria y que sí condicionan y dificultan los hábitos diarios y la vida de quien lo padece. Estas personas tienden a olvidar cosas o hechos importantes y a depender parcial o totalmente de notas , recordatorios u otras personas para realizar sus tareas. Asociado a esto, aparece la incapacidad para completar tareas que antes realizaba con normalidad, ya sea en el ámbito personal, familiar o laboral.

Otro síntoma que alerta mucho de esta patología es la confusión en cuanto al espacio y tiempo. Se podrán experimentar situaciones en las que el enfermo pierde la noción de cuánto tiempo ha pasado, de dónde se encuentra y de cómo llegó allí pudiendo desorientarse. 

Todos estos problemas de memoria pueden desencadenar cambios en la conducta y el estado de ánimo. Es muy probable que la persona se encuetre molesta, confundida, impulsiva, ansiosa, apática e incluso agresiva. 

Diagnóstico y tratamiento del Alzheimer

La evaluación integral es el primer paso para establecer las orientaciones diagnósticas del Alzheimer, de este modo se considera de forma conjunta la historia clínica médica y neurológica (con antecedentes personales y familiares) y la exploración física, neurológica y neuropsicológica. 

Además de todo lo mencionado, es muy importante el diagnóstico precoz de esta enfermedad, ya que permite detectar y tratar causas reversibles del deterioro en su fase temprana y establecer planes a largo plazo dirigidos al tratamiento del paciente y al apoyo emocional, económico y físico del cuidador. 

El tratamiento farmacológico presenta tres grandes ámbitos:

  • Tratamiento de estabilización: pretende interferir en los eventos bioquímicos cerebrales que conducen a la muerte neuronal.
  • Tratamiento sintomático cognitivo: pretende modificar el curso de la enfermedad, tratando de mejorar el estado cognitivo del paciente.
  • Tratamiento sintomático de los trastornos psicológicos del comportamiento: pretenden mejorar aspectos como la ansiedad, el vagabundeo, la agresividad, los delirios, las alucinaciones...

Repercusión del Alzheimer en la vida diaria

La evolución del Alzheimer es lenta, por lo que la persona que la padece se da cuenta a medida que aparecen los síntomas y en los estados más avanzados de esta enfermedad va a ser necesaria la presencia de terceras personas para el cuidado, por lo que a la hora de medir la repercusión del Alzheimer en la vida de la persona que la padece hay que tener en cuenta también a los familiares y personas con las que convive.

Durante estos cambios progresivos, que pueden ser a nivel de la memoria o a nivel de actividades físicas, la persona se da cuenta de que lo que le está pasando puede dar lugar a depresión y aislamiento social así como cambios de humor y desconfianza.

El Alzheimer

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